El Centro de Educacion Castroverde forma parte de la Red de los diecinueve Centros Educativos que la Institución Teresiana gestiona en España.

 

Esta red está coordinada por el Secretariado Poveda, y su acción está inspirada en los principios educativos de la Pedagogía Povedana. Estos Centros comparten no solo los principios y planteamientos de Identidad y Misión, sino también experiencias educativas, actividades deportivas y culturales, formación del profesorado y proyectos de innovación educativa. Participan, asimismo con otros países, a través de InteRed (la ONG de la Institución Teresiana) y de otras instancias internacionales (Consejo de Cultura, etc.) en proyectos socioeducativos, de forma que toda la Comunidad Educativa puede vivir experiencias significativas de apertura, solidaridad y cooperación y poner así en diálogo lo local con lo universal.

 

Nuestra propuesta educativa parte de la convicción de que una educación, con voluntad democrática y solidaria, y que ofrece conocimientos y habilidades para la vida, es el medio más importante para formar personas autónomas, conscientes de su dignidad y capaces de actuar como ciudadanos responsables. Y entendemos la acción educativa como un compromiso, desde los valores del Evangelio, con la realidad sociocultural del mundo y de la sociedad concreta en la que estamos insertos.

 

Este planteamiento afecta tanto al modo de mirar y valorar la realidad, a la finalidad de lograr que la persona sea responsable de su propia vida y capaz de asumir compromisos sociales, y a los objetivos y metodologías de las acciones educativas concretas: incorporar el estudio personal, la reflexión crítica y la colaboración con otros en los procesos de aprendizaje y la adquisición del conocimiento; aprender a vivir juntos y acoger la diversidad en una convivencia constructiva; integrar la perspectiva intercultural como valor; responder a los desafíos educativos y sociales que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación plantean.

 

Definimos la gestión, tanto del centro como del aula, desde la innovación y la mejora continua, de manera que la reflexión y evaluación de la propia práctica lleve a nuevos planteamientos y aporte creatividad para introducir el desarrollo de acciones innovadoras.

 

Consideramos al profesorado como colaborador activo y responsable de hacer vida el Proyecto Educativo de Poveda. Un profesorado crítico, con conciencia de equipo, que reflexiona sobre su propia práctica, al que le interesa formarse de manera permanente para poder dar respuesta a los retos que nos pone la tarea educativa en esta sociedad viva y cambiante. Mediadores, comprometidos con el crecimiento del alumnado, los profesores están llamados a formar en valores más con lo que viven que con lo que dicen, están llamados a contagiar coherencia y compromiso con las personas y con la sociedad. De manera singular, se valora el papel de la orientación educativa y la figura del tutor como la pieza clave del engranaje que facilita, apoya y acompaña al alumnado en su proceso de crecimiento, maduración y aprendizaje.

 

Dadme una vocación y yo os devolveré una escuela, un método y una pedagogía. Pero sin esa vocación serán estériles todos los esfuerzos y para nada servirán todos los otros factores. Vocación, vocación y vocación, no hace falta más”.

P. Poveda

 

En nuestro Centro es bien recibido cualquier alumno, tenga las características que tenga, porque reconocemos que la diversidad es una riqueza que ayuda a una mejor comprensión de la sociedad y a un crecimiento más abierto de la persona, y que a partir de esa acogida es más fácil promover en todo el alumnado valores imprescindibles para una sociedad democrática como son la solidaridad, la aceptación y respeto de las diferencias individuales, la tolerancia o la resolución pacífica de los conflictos. Se practica un estilo educativo inspirado en la vida familiar, en la acogida, la naturalidad y el cariño. Una convivencia basada en la alegría, la participación, la ayuda mutua, la igualdad de oportunidades entre sexos, razas, culturas, etc., con el único “privilegio” de una atención singular a aquel alumnado que lo necesita. Unas relaciones cuidadas donde priman el diálogo y el respeto, donde se reconoce el conflicto como algo natural y se aborda de forma preventiva y dialogante.

 

La metodología empleada en el aula parte de un modelo comprensivo de Escuela, y por ello se utilizan simultáneamente métodos que favorecen una educación individualizada y a la vez socializadora, reconociendo las diferencias, respetando los ritmos, intereses, capacidades y motivaciones de un alumnado plural y diverso.

 

Tal y como se define en el Proyecto Lingüístico del Centro, se establece como lengua vehicular el castellano y se potencia como segunda lengua el inglés, con el objetivo de que el alumnado, al terminar sus estudios básicos, sea capaz de utilizar de forma tanto coloquial como académica ambos idiomas.

 

Entendemos que solo es posible llevar esto a cabo con la implicación de la Comunidad Educativa: familias, alumnado, profesorado, personal no docente y agentes sociales del contexto cercano. Por ello, la participación de todos está ubicada de manera normalizada dentro del proceso educativo en la vida ordinaria del Centro.

 

Reconocemos nuestro Proyecto Educativo como una realidad abierta y en proceso, como algo en marcha, que se va haciendo.

 

Principios educativos

Nuestra oferta educativa se configura desde unos ejes fundamentales que emergen de la pedagogía povedana como respuesta a las demandas educativas actuales.

 

1. Una Escuela inclusiva, donde no se trata a los diferentes, sino donde se trabaja con la diferencia. Donde se tiene en cuenta la diferencia (cultural, de capacidades, de comportamientos, de intereses, etc.) como punto de partida, como un hecho natural y como un valor social. Donde está asegurada la acogida de todos y cada uno de los alumnos, donde están garantizados la aceptación y el respeto de las diferencias individuales de todo el alumnado.

 

2. Una Escuela democrática y participativa, con un estilo educativo inspirado en la vida familiar, la acogida, la convivencia basada en la igualdad de oportunidades, la participación, la ayuda mutua, donde se prima el diálogo, el respeto y el acompañamiento. Una Escuela que fomenta los comportamientos asertivos, el diálogo y la resolución de conflictos por medios pacíficos. Una Escuela en la que educan el clima, el contexto, los docentes y los no docentes, las actividades escolares y las extraescolares, donde se implica toda la Comunidad Educativa.

 

3. Una Escuela comprometida con la sociedad cercana, que establece y busca la colaboración con los agentes sociales del entorno para construir conjuntamente una sociedad solidaria con las personas y con el medio. Que promueve experiencias que permiten al alumnado interactuar con la realidad social, vivir en primera persona acciones de compromiso social, de respuesta a las demandas de la sociedad que le rodea.

 

4. Una Escuela innovadora y abierta a los valores emergentes, que promueve en su proceso de enseñanza-aprendizaje metodologías que favorecen la reflexión crítica, la colaboración con otros, la convivencia constructiva y la acogida universal e inclusiva de todos; que incorpora la interculturalidad como valor que utiliza críticamente las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

 

5. Una Escuela en la que el profesorado es el elemento clave de la acción educativa, el que hace posible que estos planteamientos pasen del papel a la vida del colegio.

Un profesor que acompaña, apoya, facilita el proceso de crecimiento del alumno. Como consecuencia de esto, consideramos la formación del profesorado como práctica imprescindible para la coherencia y la innovación.

 

6. Y, atravesándolo todo, una Escuela cristiana, que promueve la vivencia, la experiencia y la expresión de la fe. Una Escuela en la que todos los procesos educativos tienen como eje y fundamento la dimensión cristiana y evangelizadora.